Pacientes produtores ativos de saúde (prosumo)

Essa avalanche de informações e conhecimento relacionada à saúde e despejada todos os dias sobre os indivíduos sem a menor cerimônia varia muito em termos de objetividade e credibilidade. Porém, é preciso admitir que ela consegue atrair cada vez mais a atenção pública para assuntos de saúde - e muda o relacionamento tradicional entre médicos e pacientes, encorajando os últimos a exercer uma atitude mais participativa na relação. Ironicamente, enquanto os pacientes conquistam mais acesso às informações sobre saúde, os médicos têm cada vez menos tempo para estudar as últimas descobertas científicas ou para ler publicações da área - on-line ou não -, e mesmo para se comunicar adequadamente com especialistas de áreas relevantes e/ou com os próprios pacientes. Além disso, enquanto os médicos precisam dominar conhecimentos sobre as diferentes condições de saúde de um grande número de pacientes cujos rostos eles mal conseguem lembrar, um paciente instruído, com acesso à internet, pode, na verdade, ter lido uma pesquisa mais recente do que o médico sobre sua doença específica. Os pacientes chegam ao consultório com paginas impressas contendo o material que pesquisaram na internet, fotocópias de artigos da Physician's Desk Reference, ou recorte de outras revistas e anuários médicos. Eles fazem perguntas e não ficam mais reverenciando a figura do médico, com seu imaculado avental branco. Aqui as mudanças no relacionamento com os fundamentos profundos do tempo e conhecimento alteraram completamente a realidade médica. Livro: Riqueza Revolucionária - O significado da riqueza no futuro

Aviso!

Aviso! A maioria das drogas psiquiátricas pode causar reações de abstinência, incluindo reações emocionais e físicas com risco de vida. Portanto, não é apenas perigoso iniciar drogas psiquiátricas, também pode ser perigoso pará-las. Retirada de drogas psiquiátricas deve ser feita cuidadosamente sob supervisão clínica experiente. [Se possível] Os métodos para retirar-se com segurança das drogas psiquiátricas são discutidos no livro do Dr. Breggin: A abstinência de drogas psiquiátricas: um guia para prescritores, terapeutas, pacientes e suas famílias. Observação: Esse site pode aumentar bastante as chances do seu psiquiatra biológico piorar o seu prognóstico, sua família recorrer a internação psiquiátrica e serem prescritas injeções de depósito (duração maior). É mais indicado descontinuar drogas psicoativas com apoio da família e psiquiatra biológico ou pelo menos consentir a ingestão de cápsulas para não aumentar o custo do tratamento desnecessariamente. Observação 2: Esse blogue pode alimentar esperanças de que os familiares ou psiquiatras biológicos podem mudar e começar a ouvir os pacientes e se relacionarem de igual para igual e racionalmente. A mudança de familiares e psiquiatras biológicos é uma tarefa ingrata e provavelmente impossível. https://breggin.com/the-reform-work-of-peter-gotzsche-md/

quinta-feira, 28 de abril de 2016

“Ningún logro de la neurociencia ha ayudado todavía a un solo paciente”

http://www.agenciasinc.es/Entrevistas/Ningun-logro-de-la-neurociencia-ha-ayudado-todavia-a-un-solo-paciente

Allen Frances, autor de ‘¿Somos todos enfermos mentales?’

“Ningún logro de la neurociencia ha ayudado todavía a un solo paciente”


El libro que clasifica las patologías psiquiátricas es el manual de los trastornos mentales (DSM). La última versión de este atlas se publicó en 2013 envuelto en una fuerte polémica. Ahora, Allen Frances (EE UU, 1942), coordinador de la anterior edición, ha levantado la voz contra los excesos diagnósticos de la psiquiatría moderna y la sobremedicación. Además, denuncia que la psiquiatría debería ayudar al paciente ahora, en lugar de depositar sus esperanzas en los logros futuros de la neurociencia y la genética.


Núria Jar | Barcelona | | 12 septiembre 2014 11:00
<p>Allen Frances, en Barcelona. / Sinc</p>
Allen Frances, en Barcelona. / Sinc
Antes de publicar su libro ¿Somos todos enfermos mentales? escribió en su blog Saving normal  varios artículos contra la nueva edición del manual de los trastornos mentales DSM-5, considerado la 'biblia' de la psiquiatría. ¿Por qué consideró que debía protestar?
Nunca imaginé que iba a escribir un libro. Tampoco imaginé que iba a escribir un blog. Me había jubilado y me dedicaba a disfrutar de mis nietos y la playa. Pero en una fiesta con amigos que estaban trabajando en el DSM-5, me di cuenta de que estaban muy entusiasmados con ideas bastante peligrosas si se aplican a decenas de millones de personas.
¿Qué le desconcertó?                               
Iban a introducir la pena como un síntoma de la depresión. Mis olvidos propios de la vejez se convertirían en demencia, los berrinches de mis nietos en trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo y comer demasiado en trastorno por atracón. Mis colegas no eran conscientes de las consecuencias no deseadas del nuevo manual. Estaban tan preocupados porque la psiquiatría no dejara a ningún paciente fuera de sus límites, que no prestaban atención a un problema mayor: muchas personas serían mal diagnosticadas. Recibirían medicamentos innecesarios y un estigma que reduciría las expectativas y la confianza en sí mismas. No me gusta protagonizar controversias, pero sentí que denunciarlo era mi trabajo.
“Hay tres nuevas falsas epidemias de trastornos mentales infantiles: TDAH, trastorno bipolar y autismo”
Pues ha liderado la polémica. Thomas Insel, director del Instituto Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos, también se desmarcó del nuevo DSM alegando que “los pacientes con una enfermedad mental merecen algo mejor”.
Tom Insel es riguroso cuando dice que los avances en biología no son suficientes para hacer diagnósticos, tal y como todos esperaban. Ahora sabemos más sobre esquizofrenia que hace 25 años, pero desconocemos qué función tienen los 108 genes recientemente descritos que están implicados en este trastorno. Quizás sea más útil estudiar uno de sus síntomas, como las alucinaciones. Hazte preguntas sencillas y encontrarás respuestas mejores.
En el libro acusa al nuevo DSM de “no hacerse las preguntas realmente importantes”. Póngame un ejemplo concreto.
El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es el ejemplo más claro. Antes había un 3% de población afectada. La previsión del DSM-IV, cuidadosamente elaborada, preveía cambios que provocarían un incremento de tan solo el 15% pero ahora un 30% de nuestros estudiantes universitarios y el 10% de nuestros alumnos toman medicación para el TDAH. Si yo hubiese escrito el DSM-5 me habría preguntado si tal incremento tiene sentido. La gente no cambia, la naturaleza humana es la misma. Lo que varía son las etiquetas. El manual debería advertir sobre el peligro de sobrediagnosticar, pero la nueva edición amplió las definiciones para que se pueda tratar con mayor rapidez a más gente. En lugar de curar un problema, lo agrava.
¿Entona su parte de mea culpa como coordinador de la edición anterior?
Me sentí culpable por el DSM-IV. Aunque trabajamos duro para prevenir la inflación diagnóstica, no fuimos capaces de predecir tres nuevas falsas epidemias de trastornos mentales infantiles: TDAH, trastorno bipolar y autismo. No nos anticipamos al posible mal uso del manual, que escribimos cuidadosamente.
¿Los niños son las principales víctimas del nuevo DSM?
Si quieres saber qué niño tiene TDAH el mejor predictor es la fecha de nacimiento. Resulta que los niños nacidos en diciembre tienen un 70% más de probabilidades de ser diagnosticados con TDAH que sus compañeros de clase nacidos en enero, que son más mayores. Es un error, no deberíamos tildar de enfermedad la inmadurez normal de un niño. El análisis clínico debe ser más específico y muy cuidadoso, porque puede mejorar la vida de una persona y hacerla sentir comprendida. Un mal diagnóstico la condena y paraliza.
El coordinador del DSM 5, David Kupfer, comentó a Sinc que las críticas entorno al nuevo manual son “inevitables”.
Yo coordiné el DSM-IV y no hubo críticas.
“Se invierte demasiado dinero en la investigación biológica y no lo suficiente en la psicólogica y social”
¿Absolutamente ni una?
Los trabajadores sociales nos hicieron alguna crítica porque decían que la nueva edición del manual era demasiado biológica. Pero en general no hubo pegas porque no teníamos grandes ambiciones, queríamos estabilizar el sistema y restringir el crecimiento de la inflación diagnóstica. En cambio, el DSM-5 comenzó con grandes metas: identificar biomarcadores de dolencias psiquiátricas, evaluaciones dimensionales para calcular la severidad y ampliar la detección precoz. El estado actual de la ciencia no lo permite porque aún no tenemos suficientes evidencias.
¿Todavía es demasiado pronto para aplicar los hallazgos de la neurociencia a la psiquiatría actual?
Se invierte demasiado dinero en la investigación biológica y no lo suficiente en la psicólogica y social. Lo único que hemos aprendido en 30 años es que podemos descubrir muchas cosas sobre el funcionamiento del cerebro, pero traducirlo para mejorar la práctica clínica es muy difícil. A día de hoy no creo que ningún paciente que se haya beneficiado de los avances en neurociencia. No hay nada más excitante que los descubrimientos en neurobiología y genética, pero aún no han ayudado a ningún paciente. Necesitamos ayudar a la gente ahora, en vez de prestar tanta atención a las promesas de un futuro lejano.
¿Qué le parecen los 100 millones de dólares del presupuesto 2014 que ha destinado Obama al proyecto BRAIN para cartografiar el cerebro humano?
Cualquier proyecto que intente entender cómo funciona nuestro cerebro es muy valioso, pero no debería promocionarse a bombo y platillo. La tecnología y las promesas del futuro no tendrían que despistarnos. El 5% de la población sufre un trastorno mental grave, con síntomas incapacitantes que afectan a todos los aspectos de la vida y persisten en el tiempo. Lo terrible es que, mientras estas personas no están recibiendo un tratamiento suficiente, hay mucha gente sobremedicada. Las estadísticas dicen que una cuarta parte de la población tiene una enfermedad mental, pero la cifra me parece exagerada. España es un buen ejemplo.
“Los españoles estarías mejor si durmieseis un poco más e hicierais más ejercicio. ¡Aquí la gente no duerme!”
¿En España también hay sobremedicación?
Tenéis una tasa de desempleo del 25%, los jóvenes que se gradúan en la universidad no saben si tendrán trabajo, los jubilados sufren por sus pensiones… Es normal que estas personas se angustien y estén tristes. Es una reacción normal de la condición humana.
Y esto no lo arregla una pastilla.
Los españoles estarías mejor si durmieseis un poco más e hicierais más ejercicio [sonríe]. ¡Aquí la gente no duerme!
También bebemos mucho.
Quizás también deberíais beber menos. Hay que proteger a la gente de tomar una pastilla para cada problema. La solución de muchos conflictos dependen más de la resiliencia humana, del apoyo de la familia, del tiempo, de la psicoterapia… Todo esto puede ser mucho más útil para vuestros problemas que tomaros una pastilla. Y la actividad física. Y las horas de sueño. Y, sí, tal vez beber menos [ríe a carcajadas].
Zona geográfica: España
Fuente: SINC

sábado, 12 de março de 2016

Trigo na causa da Esquizofrenia Dr Lair Ribeiro

https://www.youtube.com/watch?v=3ZNamyGxOlA

Trigo na causa da Esquizofrenia Dr Lair Ribeiro 

Possivelmente tem a ver com inflamação. Mas a parte de tirar o remédio qualquer um pode fazer desde que compense com aumento da saúde de outra ou variadas maneiras.

quarta-feira, 9 de março de 2016

Usar benzodiazepínicos, como o Rivotril, por mais de três meses aumenta risco de demência.

#‎NOTA‬ SOBRE MEDICAÇÃO Usar benzodiazepínicos, como o Rivotril, por mais de três meses aumenta risco de demência.
Segundo colégio americano de psiquiatras, o uso dessa classe de calmantes e ansiolíticos aumenta o risco de demência em até 82%. Saiba mais sobre outros efeitos colaterais e mecanismos de ação dessas substâncias
Pacientes que tomam medicamentos do tipo benzodiazepínicos para tratar condições psiquiátricas devem considerar a transição para outras terapias pelos riscos aumentados de demência, ressaltam especialistas do American College of Osteopathic Neurologists and Psychiatrists.
O risco associado ao uso dessa classe de medicamentos será um dos temas da reunião anual da associação, a OMED 2015, que irá ocorrer entre 17 e 21 de outubro em Orlando, nos Estados Unidos. O informe dos especialistas é um apelo para que novos protocolos em psiquiatria sejam seguidos.
Eles explicam que já há informações consolidadas sobre os riscos dos medicamentos benzodiazepínicos, mas alguns médicos continuam a receitar os compostos – seja pelos rápidos resultados com o tratamento, seja pela dificuldade para a transição para novas opções.
As benzodiazepinas incluem medicamentos como o diazepam (nome comercial Valium), clonazepam (nome comercial Rivotril), bromazepam (nome comercial Lexotan) e alprazolam (nome comercial Frontal). Eles são usados como tratamento primário para a insônia, ansiedade, transtorno de estresse pós-traumático, transtorno obsessivo-compulsivo e outras condições.
O psiquiatra Helene Alphonso, um dos especialistas responsáveis pela divulgação dos estudos na reunião em Orlando, cita exemplos de pesquisas que encontraram a relação entre o uso e Alzheimer.
Uma revisão dos dados de 9.000 pacientes canadenses descobriu que aqueles que
tomaram a droga por um período superior a três meses, mas inferior a 180 dias, tiveram risco aumentado de desenvolver a doença em 32%.
Quando o período de uso de um benzodiazepínico passa de seis meses, o risco chega a 82%. Resultados semelhantes foram encontrados por pesquisadores franceses que estudaram mais de 1.000 pacientes idosos.
Alphonso afirma que, devido a escassez de profissionais de saúde mental em áreas carentes, médicos da atenção básica à saúde acabam por receitar essa classe de medicamentos para dar alívio a pacientes com sintomas psiquiátricos. “Mas é necessário uma melhor estratégia a longo prazo”, ressalta.
“Embora seja apenas uma correlação, e não uma demonstração de que realmente os remédios sejam responsáveis pelo surgimento do Alzheimer, há muitas razões para evitar essa classe de drogas como primeira opção.”
Uma primeira alternativa, cita Alphonso, são antidepressivos. “A pesquisa atual é extremamente clara e médicos precisam fazer parcerias com seus pacientes para movê-los para outras terapias, como antidepressivos, que são comprovadamente mais seguros e eficazes.”
O argumento para limitar o uso de benzodiazepínicos é particularmente forte para os pacientes com 65 anos ou mais, mais suscetíveis a quedas, lesões, overdose acidental e morte quando tomam os medicamentos.
Os riscos fizeram com que a Sociedade Americana de Geriatria estabelecesse diretrizes em 2012 que rotularam essas drogas como “inadequadas” para o tratamento da insônia, agitação ou delírio.
A ação dos benzodiazepínicos
Essa classe de medicamentos foi aprovada nos anos 1960 nos Estados Unidos – acreditava-se que fossem mais seguros que os barbitúricos, usados no início do século XX para o tratamento da insônia e ansiedade.
Mais tóxicos, o uso de barbitúricos foi descontinuado por registros de parada cardíaca, complicações pulmonares e suicídios associados ao uso. Hoje só são usados para a induzir anestesia geral e em casos de síndromes convulsivas graves.
Tanto os barbitúricos como os benzodiazepínicos atuam no Sistema Nervoso Central. Constituído por estruturas como o cérebro e a medula, o sistema é responsável por receber e processar informações.
Eles têm por alvo mecanismos que envolvem o neurotransmissor GABA (sigla para ácido gama-aminobutírico). Um neurotransmissor é uma substância que realiza a comunicação de um neurônio com o outro, já que eles não se tocam. O GABA é responsável pela sensação de relaxamento. Ou seja, na presença dele, os neurônios vão se comunicando em rede e avisando a todo o corpo que é hora de relaxar.
Os benzodiazepínicos são amplamente utilizados e sua indicação depende, muitas vezes, do tempo que produzem o efeito de sedação no organismo. Os de longa duração (de oito a dezesseis horas) são utilizados no tratamento de epilepsia, úlceras e hipertensão arterial; os de ação média (quatro a seis horas) são administrados para tratar insônia e os de curta ação (imediata) são utilizados como anestésicos e sedativos.
Outros efeitos adversos já foram associados ao uso como perda de memória, perda de concentração, dificuldade motora, reação paradoxal (maior excitação depois do uso), indiferença afetiva, quedas, fraturas, tontura, zumbidos, sensação de ressaca (sonolência excessiva) e dependência. Cerca de 50% dos pacientes que usam benzodiazepínicos por mais de 12 meses evoluem para síndrome de abstinência.1
Estima-se que 50 milhões de pessoas façam uso diário de benzodiazepínicos. A maior prevalência encontra-se entre as mulheres acima de 50 anos, com problemas médicos e psiquiátricos crônicos. Os benzodiazepínicos são responsáveis por cerca de 50% de toda a prescrição de psicotrópicos. Um em cada 10 adultos recebe prescrições de benzodiazepínicos a cada ano, a maioria feita por clínicos gerais.

terça-feira, 1 de março de 2016

El ex director de una revista médica revela los trucos de las farmaceúticas

El ex director de una revista médica revela los trucos de las farmaceúticas

Muchos ensayos clínicos se publican con sesgos interesados

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Richard Smith, que dirigió hasta el año pasado el British Medical Journal (BMJ), una de las mejores revistas médicas del mundo, ha denunciado que estas publicaciones son "una extensión del departamento de marketing de las compañías farmacéuticas". Los ensayos clínicos no mienten, según él, pero muchas veces tampoco dicen toda la verdad. Smith cree necesarios más ensayos financiados por el sector público.
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El médico británico Richard Smith, que dirigió el BMJ desde 1991 hasta 2004, es ahora primer ejecutivo de United Health Europe, una empresa consultora que trabaja para la sanidad pública británica y ofrece sus servicios a otros sistemas de salud europeos. Acaba de publicar su denuncia en PLoS Medicine (número de mayo), una revista médica de acceso gratuito, de cuyo panel directivo también es miembro.
"La probabilidad de que un ensayo financiado por una compañía farmacéutica tenga resultados favorables a la empresa es cuatro veces mayor que si la fuente de financiación es otra", escribe Smith citando un análisis de 2003. "Hay fuertes evidencias de que la industria obtiene los resultados que quiere obtener, lo que resulta especialmente preocupante si se tiene en cuenta que entre dos tercios y tres cuartos de los ensayos publicados en las principales revistas médicas están financiados por la industria".
¿Se trata de un problema general, o restringido a algunos laboratorios? "Todas las empresas tienden a obtener las respuestas que desean", responde Smith en un correo electrónico. Pero añade: "No es que sean perversas, sino muy hábiles".
Según este médico, el truco no consiste en amañar los resultados, "sino en hacer las preguntas adecuadas". Cita varios ejemplos en PLoS. Uno es diseñar un ensayo clínico para comparar el nuevo fármaco de la empresa con uno anterior de otra compañía, pero usando éste en dosis bajas (que no tienen el efecto óptimo) o altas (con mayores efectos secundarios). Otro es definir varios puntos finales para el ensayo y publicar sólo los más favorables, o repartir el ensayo entre varios hospitales y publicar sólo los resultados obtenidos en los centros más convenientes, o dividir a los pacientes en grupos (de edad, sexo, etcétera) y publicar sólo los datos de los grupos en que mejor funciona el fármaco.
Aun cuando un ensayo clínico sea impecable, hay formas de abusar de su presentación a la comunidad médica. "Una buena estrategia es publicar los resultados positivos varias veces", afirma Smith. "Es posible, por ejemplo, reunir los resultados obtenidos en varios hospitales en distintas combinaciones". Esta práctica ha sido descubierta en dos casos, pero las revistas médicas y los expertos que evalúan los borradores antes de su publicación no pueden detectarla en general. Tendrían que reexaminar los datos paciente a paciente, y esto no suele hacerse.
El ex director del BMJ sostiene que su antigua revista publica menos ensayos financiados por la industria que las demás publicaciones de primera línea, pero no excluye a la revista británica de su crítica. "Debo confesar que me costó un cuarto de siglo editando artículos para el BMJ hasta que me di cuenta de lo que estaba ocurriendo", escribe en PLoS.
Smith sólo ve una solución: que sea el sector público el que financie los principales ensayos. Pero ¿es viable esa propuesta? "Un ensayo puede costar millones de euros", responde Smith a EL PAÍS, "pero creo que podrían financiarse a nivel europeo, y por un instituto nacional en Estados Unidos. Ambos podrían trabajar juntos. El presupuesto se mediría en centenares de millones de euros al año, probablemente. Pero los ahorros, debidos a la mejor prescripción de los fármacos, serían aún mayores".
El experto también cree que los ensayos no deberían publicarse en las revistas médicas, sino en sitios web regulados.

http://elpais.com/diario/2005/05/17/sociedad/1116280806_850215.html

segunda-feira, 29 de fevereiro de 2016

Suicidal Thoughts In Zyprexa Patients

A Maeli Lilly and Co. anunciou que está atualizando as advertências nos EUA para o medicamento Zyprexa, um antipsicótico atípico que tem sido associado a risco aumentado de suicídio, ganho de peso, entre outros efeitos colaterais. A empresa está alertando que os doentes que tomam Zyprexa devem ser cuidadosamente monitorados para sinais de depressão.


https://www.lawyersandsettlements.com/features/zyprexa-suicide/zyprexa-labels.html#.VtOT4RFhl6g.facebook

quarta-feira, 17 de fevereiro de 2016

A loucura não é o extremo (Esquizoanálise)

Partindo das ideias de Gilles Deleuze e Félix Guattari, esse documentário discutirá a loucura e a normalidade; o paranoico e as linhas de fuga revolucionárias do arcabouço capitalista da sociedade contemporânea, onde é dada voz aos esquizos que enxergam além da lógica e que veem além do muro, da medicina e dos especialistas.
Um filme de Marcos Ribeiro e André Anacoreta
Trilha sonora: Marco Figueiredo

segunda-feira, 8 de fevereiro de 2016

sexta-feira, 5 de fevereiro de 2016

“Schizophrenia” does not exist

http://www.bmj.com/content/352/bmj.i375

“Schizophrenia” does not exist

 


Views & Reviews Personal View

“Schizophrenia” does not exist

BMJ 2016; 352 doi: http://dx.doi.org/10.1136/bmj.i375 (Published 02 February 2016) Cite this as: BMJ 2016;352:i375

  1. Jim van Os, full professor and chair, Department of Psychiatry and Psychology, Maastricht University Medical Centre, PO Box 616, 6200 MD Maastricht, Netherlands
  1. vanosj@gmail.com
Disease classifications should drop this unhelpful description of symptoms
In March 2015 a group of academics, patients, and relatives published an opinion piece in a national newspaper in the Netherlands, proposing that we drop the “essentially contested”1 term “schizophrenia,” with its connotation of hopeless chronic brain disease, and replace it with something like “psychosis spectrum syndrome.”2
We launched two websites (www.schizofreniebestaatniet.nl/english/ and www.psychosenet.nl) aimed at informing the public about the nature of psychotic illness and helping patients deal with pervasive, unscientifically pessimistic, organic views of their symptoms. The timing was no coincidence.
Several recent papers by different authors have called for modernised psychiatric nomenclature, particularly regarding the term “schizophrenia.”3 4 5 6 Japan and South Korea have already abandoned this term.

Current classifications

The classification of mental disorders, as laid down in ICD-10 (International Classification of Diseases, 10th revision) and DSM-5 (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, fifth edition), is complicated, particularly psychotic illness.
Currently, psychotic illness is classified among myriad categories, including schizophrenia, schizophreniform disorder, schizoaffective disorder, delusional disorder, brief psychotic disorder, depression/bipolar disorder with psychotic features, substance induced psychotic disorder, and psychotic disorder not otherwise classified. Categories such as these do not represent diagnoses of discrete diseases, because these remain unknown; rather, they describe how symptoms can cluster, to allow grouping of patients.
This elegant solution allows clinicians to say, for example, “You have symptoms of psychosis and mania, and we classify that as schizoaffective disorder. If your psychotic symptoms disappear we may reclassify it as bipolar disorder. If, on the other hand, your mania symptoms disappear and your psychosis becomes chronic, we may re-diagnose it as schizophrenia.
“That is how our classification system works. We don’t know enough to diagnose real diseases, so we use a system of symptom based classification. The DSM-5 does this differently than ICD-10—but that does not matter, because it’s only a classification.”
If everybody agreed to use the terminology in ICD-10 and DSM-5 in this fashion, there would be no problem. However, this is not what is generally communicated, particularly regarding the most important category of psychotic illness: schizophrenia.
The American Psychiatric Association, which publishes the DSM, on its website describes schizophrenia as “a chronic brain disorder,” and academic journals describe it as a “debilitating neurological disorder,”7 a “devastating, highly heritable brain disorder,”8 or a “brain disorder with predominantly genetic risk factors.”9

Current language suggests discrete disease

This language is highly suggestive of a distinct, genetic brain disease. Strangely, no such language is used for other categories of psychotic illness (schizophreniform disorder, schizoaffective disorder, delusional disorder, brief psychotic disorder, and so on). In fact, even though they constitute 70% of psychotic illness morbidity (only 30% of people with psychotic illness have symptoms that meet the criteria for schizophrenia),10 these other categories tend be ignored in the academic literature (see box) and on websites of professional bodies. They are certainly not referred to as brain disorders or similar. It’s as if they don’t exist.
What remains is the paradox that 30% of psychotic illness morbidity is portrayed as a discrete brain disease; the other 70% of the morbidity is communicated only in classification manuals.

Psychosis susceptibility syndrome

Scientific evidence indicates that the different psychotic categories can be viewed as part of the same spectrum syndrome, with a lifetime prevalence of 3.5%,10 of which “schizophrenia” represents the minority (less than a third) with the poorest outcome, on average. However, people with this psychosis spectrum syndrome—or, as patients have recently suggested, psychosis susceptibility syndrome6—display extreme heterogeneity, both between and within people, in psychopathology, treatment response, and outcome.
The best way to inform the public and provide patients with diagnoses, therefore, is to forget about “devastating” schizophrenia as the only category that matters and start doing justice to the broad and heterogeneous psychosis spectrum syndrome that really exists.
ICD-11 should remove the term “schizophrenia.”

Number of PubMed hits with specific diagnostic categories in the title (November 2015)

  • Schizophrenia: 51 675
  • Schizoaffective disorder: 1170
  • Schizophreniform disorder: 216
  • Delusional disorder: 212
  • Brief psychotic disorder: 17
  • Psychotic disorder (not otherwise specified): 5
  • Bipolar disorder with psychotic features: 1201
  • Depression with psychotic features: 409
  • Substance induced psychotic disorder: 28

Notes

Cite this as: BMJ 2016;352:i375

Footnotes

  • Competing interests: I have read and understood the BMJ policy on declaration of interests and declare the following interests: in the past five years, the Maastricht University psychiatric research fund that I manage has received unrestricted investigator led research grants or recompense for presenting research from Servier, Janssen-Cilag, and Lundbeck, companies that have an interest in the treatment of psychosis.

 


sábado, 30 de janeiro de 2016

thomas szasz esquizofrenia o simbolo sagrado da psiquiatria

Livro crítico e clássico sobre esquizofrenia.

Thomas Szasz - Esquizofrenia - O símbolo sagrado da psiquiatria - Download - Pdf
http://www.4shared.com/office/PzCVRVRGba/thomas_szasz_-_Esquizofrenia_-.html

Nesse livro tem quase tudo que você precisa saber sobre esquizofrenia com uma visão diferente e crítica. Só falta saber sobre medicação no livro do paulo amarante Medicalização em psiquiatria

saude mental manifesto sociedade industrial

O conceito de «saúde mental» em
nossa sociedade é definido na medida em que o comportamento do indivíduo
se ajusta às necessidades do sistema e sem mostrar sinais de tensão.

O ministro, o coordenador, sua ideologia e a Ciência

http://cartamaior.com.br/?%2FEditoria%2FPolitica%2FO-ministro-o-coordenador-sua-ideologia-e-a-Ciencia%2F4%2F35400

O ministro, o coordenador, sua ideologia e a Ciência

A Reforma Psiquiátrica, considerada ideológica pelo ministro da Saúde, produziu uma imensa rede de cuidado constituída por diferentes dispositivos

Uma crítica do termo “neuroatípica”

http://psiquevulva.com/2016/01/15/uma-critica-a-utilizacao-do-termo-neuroatipica/

Texto por Ana Beys
De tempos em tempos surgem novas nomenclaturas que se popularizam nas redes sociais, nomenclaturas muitas vezes adotadas e incorporadas pelos movimentos sociais de uma forma que não parece ocorrer por elas serem mais completas ou expressarem a realidade de uma maneira melhor e sim porque tem bastante gente usando, então, “vamos usar também”! É o que me parece quando reproduzimos conceitos os quais muitas vezes não sabemos o que significam, de onde vêm e, o mais importante: se são úteis enquanto categoria de análise. Um dos mais recentes que tenho visto é o “neuroatípico”. Falando em termos de feminismo, tenho visto essa palavra sendo utilizada como a forma “correta” de se referir a mulheres com diagnósticos de doenças mentais ou sofrimento psíquico, quaisquer que eles sejam. É uma palavra que designa que o funcionamento psíquico – mais especificamente do sistema nervoso – é diferente do que seria normal ou esperado. Mas que comprovação existe, e há quem serve a ideia, de que o problema das pessoas, e especificamente das mulheres (as mais atingidas pela vasta maioria das doenças mentais e as maiores consumidoras de medicação psiquiátrica) reside em um funcionamento irregular do sistema nervoso?
Há muito tempo a psiquiatria vem impondo o modelo médico para área da Psicologia. Ou seja, existe uma coerção e um “lobby” se passando por científico para que se aceite a mente como qualquer outro órgão do corpo, que adoece e se cura da mesma forma. Que o problema de quem tem doenças mentais é um problema fisiológico. Porém, as muitas pesquisas, incluindo aí mesmo as diversas manipuladas por interesses capitais e ideológicos, não conseguem comprovar de fato que a chave do adoecimento mental encontra-se numa deficiência anatômica. A mente é muito mais complexa que, por exemplo, um rim. Tanto é que se criou uma ciência, a Psicologia, especificamente para estudar ela, que por fim é o estudo do funcionamento humano em suas diversas formas, incluindo a social. E empurrada por essa coerção médica e farmacológica, a Psicologia e as mulheres muito sofreram.
O lado social, componente central para a formação da personalidade e uma das causas das doenças mentais, é, com frequência, deixado de lado. Como feministas, como mulheres que acreditam que não tem nada de biológico no gênero, deveríamos também ser as primeiras a questionar se é a biologia a responsável pelas doenças mentais. Estudando a história da Psicologia e das mulheres, e olhando para distúrbios como a antiga histeria, anorexia e fobia social, fica claro como o desenvolvimento de distúrbios está intimamente conectado com as condições sociais, econômicas e culturais de cada período histórico. Por que pegamos para nós, então, a utilização da nomenclatura “neuroatípica”? É útil pensar, dentro do feminismo, que o problema é individual? Que ele reside no funcionamento errôneo do nosso sistema nervoso, do nosso cérebro? E qual seria o oposto, a forma “neurotípica” de funcionamento, o padrão, a normalidade? Quando uma mulher desenvolve depressão (…) por sofrer abusos verbais, físicos, emocionais, ela é neuroatípica? É a sua parte neurológica que não está funcionando bem e é, portanto, isso que deve ser nomeado ou ela está tendo uma resposta normal frente a condições, essas sim, problemáticas? Quando uma mulher sofre transtorno pós-traumático depois de sofrer violência obstétrica, de sofrer na prostituição, depois de um estupro, incesto, de apanhar do marido, ela é “neuroatípica”? Quando uma mulher desenvolve agorafobia (dificuldade de sair de casa) depois de sofrer, na rua, lesbofobia, racismo, assédios sexuais e morais, ela é neuroatípica? Se (…) admitimos que a geração de doenças mentais é multifatorial, por que nomear apenas a parte biológica, a qual (…) costuma ser o menor dos disparadores?
Não individualizemos o problema. Não coloquemos o problema como estando em nós. Ser mulher frequentemente se traduz em existir na dor. Em nascer, viver e morrer na dor, especialmente quando estão envolvidos outros marcadores como raça, classe e orientação sexual. E o que as mulheres fazem é resistir apesar do sofrimento que nos é imposto desde o nascimento por um sistema patriarcal, capitalista e branco-supremacista. Nossas reações às violências diárias e incessantes que nos ocorrem, nos mais diversos níveis, tem que ser destacadas pelo menos no feminismo, afinal, boa parte da Psicologia já faz o trabalho de manter a ideia da transposição do modelo médico para o funcionamento da mente. Por isso, acredito que a nomenclatura “neuroatípica” para se referir a mulheres em sofrimento mental não é útil nem expressa com precisão o que se passa. Nosso sofrimento não é menos real ou menos digno de estudo e de respeito por não ser biológico ou genético.

quinta-feira, 28 de janeiro de 2016

EM MEIO AOS DELÍRIOS, DÊ LÍRIOS!

EM MEIO AOS DELÍRIOS, DÊ LÍRIOS!
Quem é louco?
Quem (de perto ou de longe) é, enfim, normal?
Há luz e ação!
Alucinação!
Somos todos. Nenhum!
Ah... Ta... Vá... Pra... PUTA... que... Partiu...
Sim, se, for, ser, hei, serei, acertei no alvo.
Somos (in)cômodos livres do comodismo de uma existência presa a um EU.
QUEM ESTOU EU? Buda, Gandhi, Papa, Frida, Zumbi
Dó, Ré, Mi, Fa, Sol, Lá, acolá, aqui.
Nós estamos a dois metros do chão!
Vocês querem que estejamos no subsolo.
Quem é COMPLETAMENTE SÃO que atire a primeira merda
Eu te desejo merda, no palco, na casa, na rua, na sua vida-normal.
Eu te desejo trevas pra quem acha que louco é bicho do mal.
Vai se tratar! Vai se curar! Vai se cuidar!
Respondo:
Vai TRATAR de CURAR esse hábito de controlar a vida alheia e CUIDAR da tua vida.
Prefiro ser todos na loucura, a ser um só na norMALidade
Com(vivo) com sua questionável sanidade todo dia e nunca quis te prender.
Talvez você já esteja preso a certezas.
A beleza da vida não está na metamorfose?
Quem és tu se achar no direito de dizer o que é melhor pra mim?
Brada aos 4 ventos que é dono de si e não se liberta do desejo de poder, de poder, de poder, de poder.
Quer saber: VAI TE PODER! VAI TE PODAR! NÃO VEM ME DOPAR.
Minhas letras não cabem no alfabeto.
A loucura é a AFIRMAÇÃO DE EXISTIR EM DIFERENÇA
O HOSPITAL a afirmação de existir a indiferença.
Deixa minha loucura caminhar!
Deixa meu delírio acon-TECER, não com-ter-ser.
Chama de maluco e só dorme com CLONAZEPAN.
Diz que eu rasgo dinheiro e se rasga, se mata por dinheiro.
Nossa voz não é alta demais, o ouvido da sociedade que é fechado
Seremos nós o excesso ou vocês a necessidade de excluir a exceção?
Ser fora-da-curva! Ser uma Curva-do-Fora!
Ser agora, daqui a pouco não MAIS.
Ser mais. Ser, mas não se prender. Seja, sem me prender.


domingo, 24 de janeiro de 2016

Thomas Szasz

“(...) a afirmação de que algumas pessoas têm uma doença chamada esquizofrenia (e de que algumas, presumivelmente, não a têm) baseia-se unicamente na autoridade médica e não em qualquer descoberta da Medicina: de que isso foi, em outras palavras, o resultado de uma tomada de decisão ética e política, e não de um trabalho científico empírico.” (SZASZ, 1978: 17)

http://frasesthomasszasz.blogspot.com.br/2015/09/esquizofrenia-o-simbolo-sagrado-da.html

“Fingindo tratar uma doença semelhante a sarampo durante seu período de incubação a fim de tratá-la melhor, o psiquiatra na realidade impõe rótulos pseudomédicos aos bodes expiatórios da sociedade, a fim de melhor prejudicá-los, rejeitá-los e destruí-los.” (SZASZ, 1976: 207)

“Geralmente, retiramos o sentido que os outros dão às suas vidas, validando nossa humanidade ao invalidar a deles.” (SZASZ, 1976: 325)

“Devo ser cruel para fazer o bem. Assim nasce o mal – e por detrás, o pior vem.” (William Shakespeare apud SZASZ, 1994: 9 epígrafe)
“A história nos ensina não apenas que os pais sempre abusaram dos filhos, mas também que cada prática abusiva socialmente adotada estava, por definição, tão bem integrada na cultura que a servia que, para uma pessoa razoavelmente aculturada, não parecia de modo algum ser um abuso.” (SZASZ, 1994: 104)
“Vivemos enganando a nós mesmos de que ter um lar e ser mentalmente saudável são nossas condições naturais – e de que nos tornamos sem-lar ou mentalmente doentes quando “perdemos” nossos lares e mentes. O oposto é que é verdade. Nascemos sem lar e sem raciocínio e temos que nos esforçar e nos alegrar se conseguirmos edificar um lar seguro e uma mente sã.” (SZASZ, 1994: 138-139)
“É mais do que certo que, sob a máscara da devoção e do gesto piedoso adoçamos, sim, o próprio demônio.” (William Shakespeare apud SZASZ, 1994: 180)

Os gregos entendiam que encontrar a verdade era um ato de descoberta que exigia remover “o véu que cobre ou oculta algo”. O véu que usamos para encobrir a verdade da condição humana é a psiquiatria. Se o levantarmos, redescobriremos os fundamentos familiares da existência, isto é, que algumas pessoas trabalham e outras não – e que o negócio da psiquiatria é distribuir alívio aos pobres (disfarçado em cuidado médico) e a adultos dependentes (cuja indolência e falta de pudor são disfarçadas em doença).” (SZASZ, 1994: 225)

“Uma vez que o paciente mental que se enquadra nos benefícios por invalidez é considerado como permanentemente incapaz de trabalhar, ele não tem que se submeter a tratamento, pode viver onde quiser e gastar seu dinheiro como bem entender; pode casar-se, divorciar-se, ter filhos e votar. Se for detido por algum crime, pode alegar insanidade. A única coisa que ele deve fazer para qualificar-se a receber os fundos federais é permanecer louco e desempregado.” (SZASZ, 1994: 247)
“A maioria das pessoas acredita que pessoas psicóticas sofrem de ilusões e alucinações, executam atos ilógicos ou sem motivo e negam sua doença. A verdade é mais simples e mais dolorosa. Os atos e as falas dos psicóticos fazem muito sentido, mas isto é algo tão perturbador que preferimos não ouvir nem entender. Essa recusa de uma pessoa normal em reconhecer o método na conduta irregular do outro pode ser uma opção existencial razoável. Mas aquele que não quer entender o outro, não tem direito a dizer que aquilo que o outro faz ou diz não faz sentido.” (SZASZ, 1994: 271)

 

sexta-feira, 22 de janeiro de 2016

El falso mito del «cerebro normal»

http://www.abc.es/cultura/cultural/abci-falso-mito-cerebro-normal-201601141622_noticia.html


El falso mito del «cerebro normal»

Establecer el límite entre lo normal y lo patológico es complicado cuando se trata del cerebro. Vivimos en una sociedad que lo etiqueta todo y en la que el bienestar mental pretende adquirirse sin esfuerzo y recurriendo a los psicofármacos
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El consumo de ansiolíticos se ha disparado en España en la última década
¿Quién decide si estoy enfermo o sano? Una cuestión que plantean los doctores Juan Gérvas y Mercedes Pérez-Fernández en «La expropiación de la salud» (Los libros del Lince). «Nos han ido arrebatando el derecho a decidir por nosotros mismos sobre lo que nos atañe más que a nadie: la salud», sostienen. Establecer el límite entre lo normal y lo patológico es complicado, y más cuando se trata de la salud mental, difícil de chequear por métodos objetivos.
El psicólogo estadounidense Thomas Armstrong reflexionaba sobre «el mito del cerebro normal» en el «Journal of Ethics» de la Asociación Médica Americana. No hay un cerebro conservado en un frasco en el sótano de ningún museo del mundo que sirva de referencia, argumenta. Para solventarlo, los psiquiatras tienen guías de referencia, como el «Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales» (DSM) de la Asociación Americana de Psiquiatría, o, en versión europea, la «Clasificación internacional de las enfermedades» (CIE).
Pese a todo, hay gran incertidumbre sobre el umbral crítico que separa la variación normal de la patología. Existen ejemplos ilustres de cómo una personalidad obsesiva «de libro», como la de Charles Darwin, fue de gran ayuda para clasificar con meticulosidad todos los datos recogidos por el naturalista inglés en su viaje a bordo del «Beagle», forjando los cimientos de la teoría de la selección natural. Aun así el naturalista no pudo deshacerse de la ansiedad, que casi le ahoga durante los primeros días de la travesía o que le ponía tremendamente nervioso cuando tenía que recibir a sus amigos en casa.
De forma parecida, el periodista Scott Stossel ha convertido su lucha contra la ansiedad en un «best seller» («Ansiedad», Seix Barral). Un mal del que Darwin intentó librarse viviendo en el campo y acudiendo a un balneario, y que en nuestros días se combate a golpe de pastillas, pese a que a finales de los 70 alguna de sus seis formas de presentación, como los ataques de pánico, ni siquiera estaban etiquetadas y mucho menos se trataban.

De la píldora al mal

Fue un antidepresivo el que puso nombre y sacó a la luz lo que entonces se conocía como neurosis de angustia, en la terminología freudiana. Ocurrió en 1962, cuando el psiquiatra Donald Klein observó que al tratar con imipramina, uno de los primeros antidepresivos, a 200 pacientes del hospital psiquiátrico Hillside de Nueva York, se calmaba su neurosis. Dos décadas después del descubrimiento, el trastorno, ahora rebautizado, ya figuraba en el DSM-III.
El razonamiento, dice Stossel, fue que si la imipramina curaba el pánico debía existir ese trastorno. Desde entonces su diagnóstico (y tratamiento) es tan habitual que no perdona ni a los famosos: en ocasiones les hace huir del escenario. La idea de que los fármacos etiquetan en lugar de curar inspira el libro de reciente aparición «Anatomía de una epidemia» (Capitán Swing), del estadounidense Robert Whitaker.
Este periodista y escritor es uno más de los que se cuestionan si todo lo que pasa en nuestra mente ha de combatirse con píldoras, y, más importante, si la eficacia que se supone a esos fármacos es real. Además sugiere una relación entre «los medicamentos psiquiátricos y el asombroso aumento de las enfermedades mentales».
En una hora de amigable charla con viejos colegas psiquiatras descubrí que tenía cinco nuevas dolenciasAllen Frances
«Existe la creencia de que los fármacos supusieron una revolución en la salud mental, pero las enfermedades mentales en lugar de disminuir han aumentado. Y ocurre en todos los países que han adoptado esta forma de cuidado», destaca Whitaker. «Se supone que corrigen la química cerebral alterada», una premisa de partida que investigó y le llevó a conclusiones opuestas: más que corregir la química cerebral, los psicofármacos, tomados a largo plazo, la alteran.
Whitaker aporta como prueba la lucha feroz que han de mantener los psicofármacos para demostrar que son más eficaces que un placebo en los ensayos clínicos, antes de salir al mercado. En verdad no compiten más que con las expectativas de curación del propio paciente, pues esa es la definición del placebo. Y muchas veces ganan. Y curiosamente, destaca, en muchos casos tanto los que toman el nuevo principio activo como los que reciben placebo mejoran, pero los primeros recaen y necesitan ayuda médica con más frecuencia que los segundos.

Supuestas panaceas

El psiquiatra Guillermo Rendueles, que acompañó a Whitaker en la presentación del libro, explica que «en España el modelo de psiquiatría teóricamente es psicobiológico. Pero en la práctica es en realidad comercial, porque son los laboratorios los que enseñan a recetar». Y apunta a los antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (como la fluoxetina), considerados la panacea de los males «del alma» en sus distintas variantes. Sin embargo, «producen deterioro cognitivo, alteración de la libido y más de dos tercios de las personas tratadas no logran la remisión de los síntomas». Pese a su frecuente prescripción, se echan ahora por tierra para presentar la siguiente generación de fármacos. «Los antidepresivos son eficaces mientras están en vigor las patentes», sostiene Rendueles.
La psicoterapia se abre paso como alternativa en muchos casos tan eficiente como los fármacos. Así lo avalan cada vez más estudios. Consiste en utilizar el poder de la palabra para cambiar las ideas que nos hacen sufrir. Y su efecto es duradero, porque proporciona armas para capear los momentos difíciles. «Nuestra sociedad tenía fama de acompañar en las carencias, pero eso se ha perdido y ahora hemos de arreglárnoslas solos», señala Rendueles. Sin embargo, «nos venden la sociedad del bienestar como la mejor, en la que sentirse mal no está permitido y menos si la dolencia es mental. El hombre posmoderno debe gozar por imperativo. Y si no, quiere tomar pastillas para ser feliz».
El hombre posmoderno debe gozar por imperativo o tomar pastillas para ser felizGuillermo Rendueles
Tal vez por eso nuestro país ha triplicado en una década el consumo de ansiolíticos, según la Agencia Española del Medicamento, llegando a cifras de auténtica «epidemia de psicofármacos» para combatir la ansiedad, resalta Rendueles. «En Asturias lo normal es que las mujeres mayores de 65 años las tomen. Y a diferencia del modelo anglosajón, aquí no se advierte de lo adictivas que son».
Los propios usuarios son quienes demandan en las consultas lexatines, valiums y trankimazines para anestesiar los sentimientos, como si ese fuera el camino para la realización personal, colocándolos al mismo nivel que otros bienes de consumo (tabletas, móviles o los últimos «wearables») sin los cuales nos parece imposible vivir. Quizá hemos olvidado que esos sentimientos intensos tienen en muchos casos una función evolutiva, y que sublimados, como sostenía Freud, pueden hacer que las cosas que nos hacen sufrir cambien.
Quienes más recetan los psicofármacos no son los psiquiatras sino los médicos de atención primaria. Llevados por las prisas, han cambiado su ancestral costumbre de escuchar, que también tiene efecto placebo, por la de dar pastillas para ahuyentar los males modernos que nos aquejan. Una prescripción «forzada por la creencia de sus pacientes de tener derecho a la felicidad en forma de píldoras sin necesidad de cambiar en nada sus vidas», insiste Rendueles.

Delirio de grandeza

«La medicina tuvo un delirio de grandeza al prometer el máximo de salud para este milenio», dice Rendueles. Pero si por algo se caracteriza nuestra sociedad es precisamente por cronificar las dolencias sin hallar su cura. Una paradoja especialmente relevante en los trastornos mentales, porque, debido a su gran plasticidad, el cerebro se adapta a los fármacos, los incorpora a su química, y necesita recurrir a ellos de continuo, a modo de muleta, coinciden Whitaker y Rendueles. La enfermedad mental se cronifica por el efecto de la farmacopea que pretende curarla.
El psiquiatra Allen Frances, que participó en varias ediciones del DSM, resume con humor ese afán de diagnosticarlo todo. Lo cuenta en su libro «¿Somos todos enfermos mentales?» (Ariel). «Me encontré con muchos amigos que trabajaban en el DSM 5 y estaban emocionados con sus innovaciones. Enseguida me di cuenta de que yo era candidato a muchos de los nuevos trastornos. La forma de atiborrarme de deliciosas gambas y costillas era, según el DSM 5, síndrome del comedor compulsivo. No recordar nombres y caras, un trastorno neurocognitivo leve. Mis preocupaciones y tristeza, trastorno mixto ansioso-depresivo. La pena que sentí al morir mi mujer, depresión mayor. Mi hiperactividad y distracción, síntomas claros de trastorno por déficit de atención del adulto. Una hora de amigable charla con viejos colegas psiquiatras y tenía cinco nuevas dolencias».
En esa línea, y candidato a la próxima edición del DSM, acaba de debutar el «síndrome de falta de espíritu navideño». Lo publica el «British Medical Journal». Al parecer, en el cerebro hay una red neuronal que genera la mezcla de alegría y nostalgia propias de esa época. «Millones de personas son propensas a mostrar deficiencias en esa red. Su localización es un primer paso para ayudar a este grupo de pacientes», argumentan los investigadores. Preocupante.

domingo, 3 de janeiro de 2016

ADHD Meds May Raise Risk for Psychotic Side Effects in Some Kids: Study

http://healthfinder.gov/News/Article.aspx?id=706533

Drogas estimulantes usadas no "tratamento" de TDAH podem aumentar o risco de surtos psicóticos.
Quase 2/3 das crianças e adolescentes "tratados" apresentaram reações adversas psicóticas, como alucinações, delírios, ouvir vozes.

quinta-feira, 31 de dezembro de 2015

Um bom "resumo" do blogue

Esse livro dá um bom "resumo" do blogue. Isto é, tem algumas fontes parecidas. Sem precisar ficar lendo 2 ou 3 anos como eu fiz. É claro que tem a autoridade de gente com experiência na área.

http://portal.fiocruz.br/pt-br/content/medicalizacao-em-psiquiatria

Medicalização em Psiquiatria

 

Autores: Fernando Freitas, Paulo Amarante
“Estaríamos ficando cada vez mais doentes? Ou estaríamos a cada dia ficando mais saudáveis, já que gastamos mais com saúde?”. Os autores partem desse questionamento para discutir a problemática da medicalização, sobretudo no que se refere ao sofrimento psíquico. Eles chamam atenção para o fato de que experiências comuns e naturais da nossa existência têm sido consideradas passíveis de serem 'tratadas' e 'resolvidas' com medicamentos. As consequências individuais e sociais desse problema são analisadas pelos autores, que também fazem um alerta sobre os prejuízos causados por uma nefasta aliança entre a psiquiatria e a indústria farmacêutica. Com linguagem acessível, esta obra objetiva ampliar o debate sobre a medicalização do sofrimento psíquico, incluindo, em especial, aqueles que sofrem com ela.
Preço: R$ 15,00 | 148 páginas
ISBN: 978-85-7541-472-9. 2015. 148 p.

 
Sumário:

Apresentação
1. As Diversas Faces do Fenômeno
2. Diagnosticar Doenças
3. Medicalização: incluir ou excluir
4. O Mito Científico do Desequilíbrio Químico e Suas Doenças
5. Ninguém Pode Escapar
6. A Desmedicalização É Possível (Experiências)
Reflexões Finais
Referências
Sugestões de Leituras e Filmes

Sobre os autores:

Fernando Freitas: Psicólogo, doutor em psicologia pela Université Catholique de Louvain (Bélgica); professor e pesquisador do Laboratório de Estudos e Pesquisas em Saúde Mental e Atenção Psicossocial do Departamento de Direitos Humanos, Saúde e Diversidade Cultural da Escola Nacional de Saúde Pública Sergio Arouca (Ensp/Fiocruz), Fundação Oswaldo Cruz.
Paulo Amarante: Médico psiquiatra, doutor em saúde pública pela Escola Nacional de Saúde Pública Sergio Arouca, Fundação Oswaldo Cruz, com estágio de doutoramento em Trieste (Itália) e doutor honoris causa pela Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo; professor e pesquisador titular (senior researche) do Laboratório de Estudos e Pesquisas em Saúde Mental e Atenção Psicossocial da Ensp/Fiocruz, vicepresidente da Associação Brasileira de Saúde Coletiva, presidente de honra da Associação Brasileira de Saúde Mental, diretor de política editorial do Centro Brasileiro de Estudos de Saúde e editor da revista Saúde em Debate.
Conheça outros livros da Editora sobre:
Saúde Mental
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Temas em Saúde

 

terça-feira, 29 de dezembro de 2015

Um filosofia do ser empobrecida


Um filosofia do ser empobrecida

A lista prévia de dano se relacionam com o impacto da psiquiatria na sociedade no âmbito médico. Corrupção institucional levou a prática da medicina numa maneira que violou os padrões do consentimento informado, e também danificou nossa sociedade como medido pela piora dos resultados na saúde mental, entre ambos adultos e crianças. Mas a instituição da psiquiatria também tem tido um profundo impacto como a criadora de uma filosofia moderna, a qual afeta o nosso entendimento do que significa ser “normal”, nossas narrativas internas, nossa resposta societal a injustiças sociais, e mesmo nossos valores democráticos.
Em cada sociedade, estórias são contadas que proveem um entendimento da “natureza humana” e se há um tema que permanece nessas estórias, é de que humanos são criaturas extremamente emocionais. O velho testamento conta de humanos frequentemente tomados por ganância, inveja, luxúria, amor e – ao mais extremo – impulsos homicidas. Nesse contexto, a luta essencial para uma pessoa está dentro do próprio eu. As emoções que produzem comportamento pecador deveria ser prevenidas, e dessa maneira uma pessoa pode ter a esperança de se comportar de maneiras que são agradáveis a Deus. Os épicos Gregos pintam esforços similares, e se nós irmos adiante na história literária nós rapidamente pousamos em Shakespeare, cujos personagens são regularmente adequadamente tomado por emoções hostis, sejam as dores do desejo não satisfeito em Romeu e Julieta, ou as raivas assassinas de Macbeth. Novelas nos proveem com uma similarmente rica tapeçaria, e em toda essa literatura, desde os tempos gregos adiante, nós vemos variações do mesmo tema: humanos sofrimento com suas mentes e emoções, as quais são raramente habitualmente bem organizadas.
A concepção Freudiana de mente encontra esse tema. Seu brilhantismo foi colocar dramatizações literárias do caráter humano num paradigma psicológico, com os diferentes elementos da mente – o id, ego e superego – regularmente em guerra (e com muito desse esforço ocorrendo fora da do âmbito da consciência). Seu retrato psicológico da mente refletem a fisiologia do cérebro humano, com seu centro reptiliano antigo, sobreposto por um córtex cerebral mamífero, e finalmente com os lobos frontais exagerados, com essa parte do cérebro regulamente dada a tarefa de criar uma narrativa para o “eu” que faz algum sentido, sem considerar o quanto precisa essa narrativa pode na realidade ser.
A beleza de tal literatura, e porque ultimamente pode ser tão consolador para um indivíduo, é que provê uma concepção expansiva da natureza humana. Nós todos nos esforçamos com nossas emoções e nossas mentes, e é raro o ser humano que nunca fez papel de tolo, e que não teve suas emoções fora de controle. Esse é um entendimento que nutre empatia, tanto para outros e para si. Também nos provê com um senso do que esperar da vida. A felicidade pode nos visitar agora ou outro momento, mas conte suas graças quando vem. Ansiedade, luto, raiva, ciúme, melancolia – espere tais emoções visitarem também.
A APA, com seu DSM (Manual Diagnóstico e Estatístico) provê a sociedade com uma visão diferente na “normalidade” humana e o que nós podemos esperar das nossas mentes. Normalidade – como definida pelo construtos diagnósticos que falam de “doença” - é um lugar muito constrito. Emoções extremas, emoções dolorosas, e comportamentos difíceis todos se tornam “sintomas” de doenças. A mente, de acordo como o DSM-III, -IV, e -5, não deve ser um lugar caótico. Mesmo um sentimento comum de distresse, ansiedade, deve ser visto como “anormal”. Dessa maneira, o DSM prove a sociedade com uma filosofia do ser acentuadamente empobrecida.
O escritor Sam Kriss brilhantemente iluminou esse fato aos escrever uma resenha do DSM-5 como se fosse um romance. Há, ele nota, um senso de “solidão que satura o seu trabalho”, o livro escrito por um narrador sem habilidade de “apreciar outras pessoas”. Essa é uma estória sem quaisquer dos elementos que tradicionalmente sustentam uma trama. Poucos personagens fazem uma aparição, mas eles são sem nome, formas espectrais, os quais se movem enquanto a estória progride, curtamente corporificando suas várias doenças antes de desaparecer rapidamente como vieram – figuras comparáveis com cacofonia de vozes em A terra perdida ou as figuras universalmente anonimas da Cegueira de Jose Saramago. Um sofredor de depressão ou hipocondria pode ser revelado ser a mesma pessoa, mas para a maior parte dos limites entre os diagnósticos mantém seus personagens separados um do outro… A ideia emerge de que cada doença da pessoa é de alguma maneira sua própria culpa, que isso vem do nada além de si mesmos: seus genes, suas adicções, e seu insuficiência inerente humana. Nós entramos um mundo estranho de sombras onde para alguém se envolve com prostituição não é o resultado de fatores ambientais de diferente setores (relações de gênero, classe econômica, relacionamentos familiares e sociais) mas um sintoma de “transtorno de conduta” junto com “mentir, falta à escola e fugir”. Uma pessoa louca é como uma máquina defeituosa. A observação pseudo-objetiva apenas vê o que eles fazem, aos invés de o que eles pensam ou como eles se sentem. Uma pessoa que defeca no chão da cozinha porque isso dá a elas prazer erótico e uma pessoa que defeca no chão da cozinha para extirpar demônios são ambos agrupados por encopresis. Não é de que o processo de pensamento não importa, é como se não existissem. O ser humano é uma rede de carne sobre um vazio.
Kriss entitulou a sua resenha de “Livro das Lamentações”. Finalmente, ele concluiu, que o DSM apresenta aos leitores com uma descrição da normalidade que horroriza:
Se há normalidade aqui, é um estado de quase catatonia. DSM-5 parece não ter definição de felicidade a não ser a ausência de sofrimento. O indivíduo normal nesse livro é tranquilizado e parece um bovino, mudamente aceitando tudo num às vezes mundo doloroso sem nunca sentir muito que atrapalhe isso. Os excessos vastos e absurdos de paixão que formam a matéria bruta da arte, literatura, amor, e humanidade são muito estressantes; é mais fácil parar de ser humano de uma vez só, e simplesmente se mover como uma coleção de diagnósticos sobrepostos com um corpo vagamente anexado.

Esse é o livro que provê nossa sociedade com um paradigma para julgar aos outros, e a nós mesmos. Emoções e comportamentos que, nos trabalhos literários do passado, teriam sido apresentados como bem normais são ao invés disso descritos como “transtornos mentais”. A criança mal comportada – olá Tom Sawyer – é agora revista como uma criança sofrendo de Déficit de Atenção, a qual precisa ser tratada com estimulante. O adolescente mau humorado, o qual uma pessoa teria sido visto como passando por “tempestade e estresse” da adolescência, pode agora ser diagnosticado como deprimido e tratado com antidepressivo. O adulto que faz o luto por muito tempo sobre a morte de um esposo ou um dos pais agora tem “depressão maior” (talvez Shakespeare hoje iria recomendar uma dose de Cymbalta para Hamlet). E assim por diante.
[…] Resumindo, o DSM – como um livro de filosofia para nossa sociedade moderna – retira a poesia da vida. Ele nos diz para usar rédeas e evitar sentir muito profundamente. E aqui está a ligação com corrupção insitucional: a APA nos informou dos desequilíbrios químicos e doenças cerebrais conhecidas e transtornos validados, os quais são os tijolos construtores para a filosofia que criou, e ainda esses tijolos construtores tem que ainda ser encontrados na natureza.

[…] O “Eu” é encorajado para sempre estar em alerta para signais de anormalidade, com os pais tomando vigilância para suas crianças, mesmo quando eles estão na pré-escola. Além do mais, essa vigilância constante facilmente se transforma numa narrativa para a vida mais ampla. Dessa maneira, o modelo da doença da APA encoraja a narração interna que rouba o senso de responsabilidade e de resiliência. A pessoa não é encorajada a examinar o contexto de sua vida. O que aconteceu? O que pode ser mudado? Ou, ainda mais radical: Existes momentos em que o sofrimento deve ser abraçado?

Robert Whitaker e Lisa Cosgrove - Psiquiatria sob Influência

Paulo Amarante em Italia-Trieste.

Paulo Amarante em Italia-Trieste.
Caros e caras amigos e amigas
Vim pra Itália com o coração partido pois aí no Brasil as coisas começavam a ficar complicadas a partir da nomeação de um coordenador de saúde mental assumidamente contrário à reforma psiquiátrica. Me pronunciei a respeito expondo minha posição em algumas mídias e manifestações públicas, nos sites da Abrasco e da Ensp, dentre outros, mas eu tinha que vir pra Trieste para o Encontro da Escola Internacional Franca & Franco Basaglia onde contribui para tornar público o grave risco e ameaça de retrocesso que está acontecendo no Brasil. Para tanto, preparei uma proposta de carta de solidariedade internacional que foi aprovada efusivamente pelos participantes de vários países. Aqui estavam Franco Rotelli, Giuseppe Dell'Acqua, Roberto Mezzina, Maria Grazia Giannicheda, Allen Francis, John Jenkins, John Stacey, Ricardo Guinea e muitos outros internacionais e muitos brasileiros. Reproduzimos a carta em português, italiano e inglês e a divulgamos em vários países.
Mas, sobretudo, a minha vinda e os contatos aqui serviram para que, acompanhando as coisas um tanto de fora, com o distanciamento de quem está longe, do significado de tudo pelo que estamos lutando. Estamos lutando pra não permitir que as coisas voltem a ser como antes, quando milhares de vidas eram jogadas fora nas lixeiras manicomiais, como dizia Carrano; que milhares de vidas eram oprimidas, violentadas, destruídas! Nosso trabalho de reforma psiquiátrica fez com que estas muitas milhares de vidas de pessoas fossem resgatadas, reconstruídas, reinventadas, recuperadas. Mas, por outro lado, nosso trabalho de reforma psiquiátrica também possibilitou que muitas outras milhares de vidas não chegassem a ser jogadas fora nos manicômios, que nem chegassem a conhecer os manicômios, pois fomos criando os CAPS, os NAPS, os CERSAMS, os Centros de Convivência, as estratégias de residencialidade, as Cooperativas e projetos de trabalho e geração de renda, os projetos culturais e tantas outras possibilidades que contribuíram para os tornar sujeitos, sujeitos verdadeiramente de direitos.
E penso que o movimento da reforma psiquiátrica nos ensina mais uma vez algo muito importante neste momento, que é a importância do próprio movimento! Mesmo muitos dirigentes, muitos gestores, muitos coordenadores passaram a demonstrar que entendiam que a reforma psiquiátrica era coisa de gestão única e exclusivamente; que dependia simplesmente de portarias e normas, que prescindia da participação das pessoas e dos movimentos sociais. Vejam e lembrem a dificuldade para convocarmos as conferências de saúde mental! Ninguém mais fala sobre realizar a V Conferência! Vejam e lembrem a dificuldade e a falta de apoio das instituições e órgãos oficiais aos encontros antimanicomiais, aos eventos da Abrasme e muitos outros. E as reuniões periódicas da Comissão de Saúde Mental do Conselho Nacional de Saúde? E o cumprimento das recomendações das conferências nacionais de saúde mental? As recomendações do Conselho Nacional de Saúde? Por isso o movimento, enquanto essa ideia mesmo de participação, de movimentação, de construção coletiva, dá mais essa lição, mais essa contribuição: a luta é permanente, é cotidiana, é ininterrupta: A LUTA SEMPRE CONTINUA!
E não será com apelos e cartas gentis e compreensivas ao ministro ou ao Dr. Valencius que a luta será ganha! Eles têm consciência do que pretendem e ao que vieram.
E após a vitória temos que exigir dos futuros gestores, coordenadores, dirigentes, o devido lugar e a importância que os movimentos sociais devem ter na construção da reforma psiquiátrica no Brasil! A ocupação é legítima e necessária para enfrentar esta ameaça de retrocesso e para retomar a força dos movimentos sociais para a reforma psiquiátrica e o SUS!!! Seja com que Coordenador ou Ministro que estiver!!!

CARTA DE TRIESTE DE APOIO À REFORMA PSIQUIÁTRICA BRASILEIRA
A LUTA É INTERNACIONAL
Abraço Internacional à Reforma Psiquiátrica Brasileira
Mais de 250 participantes do Encontro Internacional "Uma sociedade sem isolamento" - Trieste, 15 a 18 de dezembro de 2015 -, oriundos de 24 países, bem como de toda a Itália, desejam manifestar sua preocupação acerca do novo direcionamento do processo de reforma psiquiátrica brasileira.
A experiência brasileira é um dos exemplos mais emblemáticos de desinstitucionalização e de inclusão social de pessoas em sofrimento mental grave.
A indicação do Ministro da Saúde de um novo coordenador para a Saúde Mental que já demonstrou aversão quanto à reforma ao longo de sua carreira como psiquiatra e como diretor de um hospital psiquiátrico causou polêmica no mundo todo.
Os participantes querem demonstrar-se solidários a usuários, familiares, Associações e trabalhadores da Saúde Mental que estão lutando pela evolução e pelo fim deste processo, a partir da oposição a qualquer possibilidade de retrocesso quanto a posicionamentos éticos, políticos e sociais importantes.
Os participantes comprometem-se a divulgar informações a esse respeito e a apoiar a luta contra hospitais psiquiátricos em seus países e diante de organizações internacionais.
Trieste, 17 de dezembro de 2015.

terça-feira, 15 de dezembro de 2015

Carta aberta aos meus colegas médicos da ABP

Carta aberta aos meus colegas médicos da ABP (Associação Brasileira de Psiquiatria)
Li com atenção a vossa nota de esclarecimento sobre a mudança da Coordenação de Saúde Mental pelo atual Ministro da Saúde. Proclama que os senhores comungam com a lei 10.216, que declaram estar contida nas vossas Diretrizes para um Modelo de Atenção Integral em Saúde Mental no Brasil. Mas antes de comungar é preciso confessar. E na vossa confissão fica absolutamente claro que vocês abominam o que festejamos como Reforma Psiquiátrica.
Notaram como na vossa nota não consta o vocábulo tão odiado? Porque vocês até admitem reformar a assistência à saúde mental. Admitem reformar o antigo e indefensável manicômio para que ele fique mais palatável. Suportam até a existência dos Centros de Atenção Psicossocial - CAPS (só que próximos ou dentro do ambiente hospitalar, o que já não é uma proposta comunitária). Mas não admitem uma reforma da psiquiatria. Aqui está o ponto.
Nós, da Reforma Psiquiátrica, entendemos que o que está em xeque é a própria psiquiatria. A soberba de um saber que se acha “científico” e despreza outros saberes sobre a loucura – um fenômeno complexo para ficar refém do saber médico. A captura da loucura pelo saber médico foi muito bem estudada por Foucault, de quem vocês ouviram falar, alguns não leram e outros têm raiva de quem leu. Ele defende apenas um saber que, como o vosso, não tem o toque mágico da cientificidade e precisa do embate democrático e do convencimento argumentativo para se estabelecer. Vocês acham que uma Classificação Internacional de Doenças Psiquiátricas (CID Psiquiátrico) que se modifica ao longo dos tempos pelos costumes sociais é científica? A Psiquiatria sempre habitou o campo da moral e bons costumes. Muito de vós não lembram a malfadada Liga Brasileira de Higiene e Saúde Mental com sua proposta eugênica de explícito componente fascista? Era em nome do “cientificismo”. Mas foi em nome da razão que a psiquiatria encarcerou os loucos. E a razão de uma época nunca é científica. Machado de Assis mostrou isso muito bem quando o nosso hospício ainda era recente, no fim do século XIX.
Para nós da Reforma – e não importa que vocês não queiram entender – só uma democratização do saber psiquiátrico, de suas complexas relações, pode ajudar o campo da Saúde Mental. E assim ele pode e pode muito. Em nome da Saúde e não da Doença, outros profissionais de vários campos de saberes, os pacientes e seus familiares são protagonistas de uma nova e excepcional forma de cuidado na comunidade em oposição ao modelo fechado do manicômio. A Reforma é a negação do manicômio, não a sua reabilitação com novas tintas. O campo biológico e moderno das neurociências é indispensável para nós, como complementar, sem, necessariamente, exercer a hegemonia.
Sinceramente não entendi as mortes de que somos acusados nem a desassistência de vossos números. Temos problemas e lutamos para superá-los. Logo vocês que nunca enxergaram as mortes, estas sim produzidas pela desassistência do manicômio e fartamente documentadas. Não foi a nossa ideologia a responsável pelas mortes, mas a vossa.
A Reforma Psiquiátrica, que temos o orgulho de ter feito e seguiremos construindo, buscou os direitos das pessoas com transtornos mentais no campo dos Direitos Humanos; propôs uma ética inclusiva à sociedade em relação à loucura; e está construindo uma Rede de Serviços Substitutivos Comunitários em oposição ao Manicômio. É uma proposta ideológica sim. Como a vossa também é. Só que a vossa é negada e encoberta por um manto de “cientificismo” como foi a proposta eugênica que nos levou a verdadeiros campos de concentração no passado.
A roda da história não gira de modo contínuo, às vezes para, às vezes recua, mas volta a seguir em frente. Entendemos como retrocesso esse momento de júbilo com que vocês recebem a nova Coordenação de Saúde Mental do Ministério da Saúde. Repararam que vocês falaram apenas em nome dos psiquiatras e dos familiares? Sintoma, meus caros, sintoma!
A Reforma Psiquiatra coloca o paciente como protagonista e não como objeto de nossa ação. Por isso temos a certeza que na história vós sois o passado, nós apontamos o futuro fazendo o presente.
Saudações antimanicomiais,
Edmar Oliveira – médico psiquiatra aposentado do Ministério da Saúde, 40 anos de prática clínica, gestão pública e militante da Reforma Psiquiátrica. Não é filiado à ABP por discordância de uma prática corporativa mesquinha.